Este 14 de febrero se cumplen dos años del fallecimiento de Otto Cesar Vargas, quien fue secretario general del PCR desde su fundación en 1968 hasta su muerte. La clase obrera y el pueblo argentino, y los revolucionarios y revolucionarias del mundo perdimos a uno de los más grandes marxistas leninistas maoístas de nuestro tiempo. Es importante que todxs conozcamos su historia y defendamos su legado.

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Otto Vargas nació en la localidad rionegrina de Choele Choel, el 3 de septiembre de 1929. Desde su juventud puso su vida al servicio de la lucha por la revolución en la Argentina y se afilió a la Federación Juvenil Comunista a los 19 años en la ciudad de La Plata, donde estudiaba Derecho. Como dirigente de la FJC cumplió tareas internacionales en la Federación Mundial de Juventudes Democráticas. En 1958 viajó a Cuba a realizar trabajos clandestinos vinculados al proceso de la Revolución Cubana. Triunfante la Revolución, Otto vuelve a Cuba y allí conoció al Che Guevara.
En la década de 1960, luego de la restauración del capitalismo en la URSS, Otto encabezó junto con Pedro Planes la lucha contra los que abandonaron el camino de la revolución y la traición en la dirección del Partido Comunista, que había abandonado al Che Guevara en Bolivia y se había transformado en una traba para avanzar en el camino revolucionario. Por eso encabezó la fundación y construcción del Partido Comunista Revolucionario, al que dirigió desde sus orígenes. Se puso al frente del contingente de jóvenes, fundando el 6 de enero de 1968 un Partido para que la clase obrera tuviera su herramienta y junto a los campesinos, pudieran unir al pueblo en la lucha por su liberación.
En los 51 años que Otto dirigió el PCR, peleó para que el Partido y su JCR mantuvieran en alto las banderas del marxismo leninismo maoísmo, integrándolas con la realidad de la revolución en Argentina.

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Marxistas, leninistas y maoístas

El camarada Jacinto Roldán, en nombre del Comité Central de nuestro Partido en su despedida decía que Otto como Secretario General del PCR “estuvo a la cabeza de todas las batallas políticas y teóricas que protagonizamos en estos 51 años de existencia. Desde que nacimos, cuando toda la izquierda hablaba de reflujo fue Otto el que planteó que había un polvorín reseco de odio popular bajo la dictadura de Onganía y que había que trabajar para que estallara. Y el polvorín estalló. Y un reguero de puebladas que arrancaron en el Correntinazo, el Rosariazo, y el glorioso Cordobazo nos dieron la razón. Y a partir de allí nada fue igual en la Argentina. Y estando a la cabeza de las luchas se fue transformando el PCR. En esas luchas surgió la necesidad de encontrar nuevas respuestas para abordar los nuevos desafíos. Así llegamos al maoísmo. En el año 72 una delegación de nuestro Partido encabezada por Otto Vargas viajó a China (…) a  partir de nuestro tercer Congreso tomamos el marxismo-leninismo-maoísmo como la base teórica de nuestro partido. Y aprendimos a dar batalla a las ideas incorrectas para unir al Partido y no para dividirlo

Junto a la clase obrera y el pueblo

La historia de Otto Vargas no se puede separar de la historia del PCR y la historia del PCR no se puede separar de la de Otto Vargas, porque encabezado por Otto nuestro Partido protagonizó páginas gloriosas de nuestra historia. Fuimos el único partido que en 1974 que llamó a enfrentar el golpe fascista que se avecinaba, y defendimos esa posición ante las grandes masas, como en el SMATA Córdoba que en ese momento dirigía el PCR encabezado por Gody Álvarez y Rene Salamanca, en La Plata donde sufrimos seis asesinatos, y en todo el país. El golpe pasó y el PCR, como dijo Otto, ató su suerte a la de la clase obrera y el pueblo argentino: nos quedamos en el país a organizar la resistencia y sufrimos la desaparición de entrañables camaradas, cárcel y persecución.

Otto Vargas defendió durante toda su vida la doctrina marxista frente a los que la traicionaron y nunca se separó de los más explotados y oprimidos. Esta es una de las grandes enseñanzas que nos deja. Ser consecenta en la defensa del camino revolucionario y la pelea de nuestro querido secretario general por mantener la unidad del PCR siempre al servicio de la clase obrera y el pueblo, explican la vigencia de nuestro Partido, que a fines del año pasado celebró su 50 aniversario con un grandioso acto en el que 17 mil compañeras y compañeros reafirmaron este camino, para una salida revolucionaria que termine con la dependencia de los imperialismos que se disputan nuestra patria y terminar también, con el latifundio terrateniente.

Como también decía Jacinto en su despedida “es muy grande la responsabilidad que tenemos hoy todos los comunistas revolucionarios, los viejos, los no tan viejos y sobre todo los jóvenes ante el legado que nos deja Otto. Garantizar la continuidad histórica de una línea proletaria para la revolución en la Argentina. Y construir y seguir construyendo un Partido y una Juventud Comunista Revolucionaria que lleve adelante esta línea en todo el país”

Los y las jóvenes comunistas revolucionarios decimos con orgullo que somos el Partido de Otto Vargas, y que vamos a multiplicar nuestra tarea de hacer posible la necesaria revolución de liberación nacional y social a la que nuestro querido jefe dedicó hasta el último minuto de su vida.

«Hoy si nos preguntan si vale la pena luchar por el comunismo, les decimos que sí, con la misma fuerza y convicción con la que comenzamos esta lucha hace muchos años. Que no hay otro camino para lograr la liberación de los explotados y los oprimidos por el capitalismo que la lucha por el comunismo. Lucha que será muy larga y dura, pero que triunfará” (Otto Vargas)

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