Por más del 78 % el pueblo de Chile decide reformar la Constitución antipopular del dictador Pinochet y elige hacerlo mediante una «Convención Constitucional» integrada por 155 representantes postulados a esos fines, que se votará en forma directa el próximo 11 de abril, de la que no participarán por default representantes del actual Congreso. Esta convención también será el primer órgano con paridad de género que redactaría una Constitución en el mundo, expresando el papel fundamental del movimiento de mujeres y feminista chileno a lo largo de la lucha. Se impone, desde la calle y las urnas, la propuesta del campo popular.

Este plebiscito fue producto de una histórica lucha desatada en octubre de 2019 a partir del aumento de $30 en el subte y una manifestación contra esto encabezada por estudiantes de escuelas secundarias. La salvaje represión a las movilizaciones de los primeros días, terminó de hacer estallar la bronca y millones de personas coparon las calles de distintas ciudades de Chile, con centro en la Santiago, durante meses.

El presidente Piñera, quien además se oponía a la reforma, reprimió ferozmente durante un año aquellas manifestaciones que día a día incrementaban. Las detenciones ilegales, abusos sexuales y torturas por parte de los carabineros reavivaron la herida social abierta por el pinochetismo, motorizando la reserva democrática de la sociedad y la pelea contra la desigualdad social. La innovación de los carabineros de Piñera fue generar heridas sistemáticas en los ojos y pérdidas de visión en las y los manifestantes. La “primera línea” en Plaza Dignidad y los debates políticos por la unidad en cada rincón fueron clave para avanzar en profundidad.

El dictador, quien llegó a ser senador vitalicio en 1998 (tuvo que renunciar 4 años después), había impuesto la Constitución hasta ayer vigente, en 1980. Pinochet murió impune en 2006, a pesar de la lucha contra la impunidad y justicia por las víctimas del terror de estado durante los 17 años que estuvo en el poder (’73 al ’90). Es como rezan las paredes en Chile “no son 30 pesos, son 30 años”.

Este triunfo es el golpe más duro contra ese modelo neoliberal y extranjerizante que, junto a los yanquis, Pinochet impuso en Chile. Y abre un camino favorable para seguir peleando y concretar los reclamos cocinados en el fuego de las rebeliones que cerraron el 2019: garantizar salud y educación para todxs lxs ciudadanxs, pensiones de jubilación dignas, la modificación del sistema de Gobierno, del estatuto de los derechos sociales, la descentralización y el orden público económico y la autonomía del Banco Central, entre otras.

El triunfo del pueblo chileno, junto con la recuperación de la democracia en Bolivia, son cambios muy importantes en la región que nos llenan de alegría y muestran el rumbo que los pueblos de Latinoamérica elegimos para la Patria Grande. fotos: redacción Revista Chispa. Santiago de Chile y Valparaíso, 2020.

Fotos: redacción Revista Chispa. Santiago de Chile y Valparaíso, 2020.

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