El 15 de Julio de 2010, con 33 votos a favor, 27 en contra y 3 abstenciones, el Senado convirtió en Ley el Matrimonio Igualitario posibilitando que las personas homosexuales pudieran casarse en nuestro país contando con los mismos derechos que las heterosexuales. A diez años de la aprobación de esta ley, recordamos lo que significó para nuestra sociedad, las conquistas que se lograron después, y el impacto que tuvo a nivel político.

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PH: Joaquín Ferreira Ig: @ph.erreira

 Desde dicha aprobación, el 15 de Julio se celebra el Día de la Igualdad en Argentina, con el fin de recordar aquella fecha, en la cual el Congreso de la Nación votó a favor de la Ley del Matrimonio Igualitario durante una jornada del 14/7 y que se extendió hasta la madrugada del 15/7. Así, Argentina se convirtió en el primer país de América Latina y el sexto del mundo en consagrar la ampliación del matrimonio a personas del mismo sexo

El debate sobre la legislación autorizando el matrimonio entre personas del mismo sexo comenzó en la Argentina a partir de la campaña nacional por la igualdad jurídica lanzada por la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans, bajo la consigna «Los mismos derechos, con los mismos nombres». Cabe destacar que en Argentina se utilizó la expresión matrimonio igualitario para hacer referencia a la reforma del Código Civil, porque se entendía, en una parte de la sociedad, que se trataba de la búsqueda de la igualdad entre sus habitantes.

Fue un hecho bisagra, que abrió camino para que las demandas  de los colectivos LGTBI, entraran definitivamente a la agenda política. Posteriormente, en 2012, se avanzó en la ley de Identidad de Género permitiendo el cambio registral de sexo asignado al nacer y las coberturas en el sistema de salud de los tratamientos de hormonas. Actualmente, y a una década de que se conquistara el matrimonio igualitario, la Cámara de Diputados/as comenzó a analizar los proyectos de cupo laboral travesti trans.

#ElMismoAmorLosMismosDerechos

Durante muchos años los colectivos de diversidad venían peleando y exigiendo en las calles los derechos civiles para poder tener un poco de verdadera igualdad. Distintos hechos hicieron la formulación de esta ley: el abandono total de un Estado cuando fallecía un compañerx y dejaban a la otra persona sin una asistencia médica, casos de parejas que convivieron años sin tener el derecho a una asistencia médica, a la vivienda, a un trabajo digno, a la adopción, a la herencia, etc. Es decir, todos los derechos que la unión civil permitía a las personas de distinto sexo. “El mismo amor, los mismos derechos”, fue la consigna que se multiplicó aquel año y que se apropiaron miles en todo el país.

Pese a los avances, la criminalización y discriminación persisten. Un tercio de los países del mundo persiguen penalmente las relaciones sexoafectivas entre personas del mismo sexo. Según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el 80% de las mujeres trans latinoamericanas mueren antes de los 35 años. Y todavía persisten los ataques y crímenes de odio hacia las personas del colectivo LGTBI; en nuestro país tenemos el caso emblemático de Higui. Aun hay sectores reaccionarios que buscan impedir estos avances, oponiéndose incluso a la aplicación de la Educación Sexual Integral en los distintos niveles educativos.

Un desafío del presente es avanzar en la ley de cupo laboral trans, para seguir conquistando logros en el respeto de los derechos humanos. La ley de Matrimonio Igualitario fue una puerta que se abrió para dejar al desnudo muchas desigualdades y discriminaciones. Promover la lucha, involucrarse activamente, denunciar las discriminaciones son tareas que es imprescindible no abandonar.

 

2020-07-15 - 10 años matrimonio igualitario-01

 

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