Una vez más las voces de las mujeres se imponen ante las tramas más oscuras del poder político, económico y patriarcal; pero la lucha sigue. Esa podría ser la síntesis que queda cuando terminamos de ver “Asquerosamente Rico”, serie documental producida por Netflix y cuyo título refiere al multimillonario Jeffrey Epstein, quien apareció muerto en su celda de un penal de Manhattan a mediados de 2019. “Suicidado”. Dudosamente suicidado.

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Y es que, de un tiempo a esta parte, cuando una de nosotras se anima a denunciar sabe que no está sola; hasta hace pocos años, sabemos, la historia de nuestras denuncias era bien diferente. Y eso le tocó vivir a las primeras mujeres que se animaron a hablar contra este ricachón, hace más de 15 años. Pero la pelea contra la impunidad no terminó ante la primera derrota; en EE.UU el movimiento “Mee Too” -del 2017-  fue clave para que las voces de esas mujeres -y otras que se fueron animando a hablar- obligaran al poder judicial yanqui a avanzar contra Epstein.

En pocos capítulos, se muestra de forma muy cruda la lógica de abusos sexuales, extorsión, secuestros y otros tipos de violencia que ese personaje ejercía contra niñas, adolescentes y mujeres. La sistematicidad y planificación para manipular a las jóvenes ante las necesidades económicas, emocionales y la culpa inducida, aparecen como moneda corriente en la vida de este multimillonario, cercano a personajes políticos muy importantes a nivel mundial. También tenía una fluida relación el abusador más renombrado de Hollywood, Harvey Weinstein y con otros personajes famosos del medio cultural. Entre sus amistades aparecen Bill Clinton, el Príncipe Andrew de Inglaterra (hermano de Carlos -viudo de Lady Di-) y el mismísimo Donald Trump.

Las tramas detrás de su poderío, nos permiten sostener que ese circuito del que él era un pilar fundamental, iba más allá de lo que pasaba en su mansión, en su isla o en sus viajes privados. La trata de personas transnacional, con fines de explotación sexual, existe y no podría sostenerse sin el apoyo de personas poderosas como las que rodeaban a Epstein.

Qué relación tuvo Jeffrey Epstein con Donald Trump? - AS USA

Lo que la muerte no se llevó

Quedan muchos interrogantes abiertos, pero sin duda, la posibilidad de ser escuchadas ante una corte judicial, trajo un poco de reparación para esas sobrevivientes: ahora sí, las escuchaban, las veían, les creían.

Y si bien la muerte del único imputado terminó -por ahora- la investigación penal, lo cierto es que Epstein no era un monstruo -aunque un poco esa imagen es la que nos devuelve la serie- sino una pieza más de la maquinaria patriarcal que nosotras sabemos intrínsecas al poder político y a la corrupción propia e inevitable de los Estados capitalistas.

Se reavivaron dudas sobre la muerte de Lady Di, pues hay quienes sostienen que ella estaba dispuesta a denunciar a su cuñado por corrupción de menores (como dijo Annonymus en su aparición luego del asesinato de George Floyd). Queda también una enorme sospecha sobre su supuesto suicidio. Claramente, le soltaron la mano y con su muerte varios se aseguraron no caer en la volteada.

De lo que no quedan dudas, es de la potencia que tenemos las mujeres para desestructurar al poder, construido y constituido por innumerables prácticas de opresión hacia nosotras. Y por eso, cuando una se anima a hablar, la acompañamos todas. Por eso no nos callamos más.

Advertencia: el documental contiene imágenes muy fuertes que pueden herir los sentimientos de personas que sufrieron abuso sexual. 

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