Rosa Luxemburgo: la Rosa Roja

Nació en Polonia, el 5 de marzo de 1870 o 1871. Emigró a Alemania donde militó activamente en el Partido Socialdemócrata Alemán (SPD), defendiendo el marxismo revolucionario frente al revisionismo, aunque recién rompió con la dirección, al comienzo de la Primera Guerra Mundial en 1914, cuando esa dirección concilió con los terratenientes y la burguesía alemana.

Espartaquistas

Junto con Carlos Liebknecht, Clara Zetkin y Franz Mehring, creó en  1914 la Liga Espartaquista. Como consecuencia del rechazo del grupo al “alto al fuego” entre el Partido Socialdemócrata con el gobierno alemán del kaiser Guillermo II, el 28 de junio de 1916 fue detenida junto a Carlos Liebknecht y sentenciados a dos años y medio de prisión.

En 1917, la Liga Espartaquista se afilió al Partido Socialdemócrata Independiente de Alemania (USPD), compuesto también por antiguos miembros del SPD opuestos a la guerra. El 9 de noviembre de 1918 el USPD llegó al gobierno junto con el SPD, tras la abdicación del kaiser Guillermo II y tras el levantamiento conocido como la Revolución de Noviembre alemana, la cual comenzó en Kiel el 4 de noviembre de 1918, cuando 40.000 marineros e infantes de marina tomaron el control del puerto en rebeldía contra el Alto Mando Naval Alemán. El 8 de noviembre, los comités de trabajadores y soldados controlaban la mayor parte del oeste de Alemania, dando lugar a la formación de la República de Consejos (Räterepublik), basada en un sistema semejante al de sóviets desarrollado en la revolución rusa de 1905 y 1917. 

Ese día 8 de noviembre, Rosa Luxemburgo fue liberada de la cárcel; Liebknecht había sido liberado poco antes y había ya comenzado la reorganización de la Liga Espartaquista. Juntos crearon el periódico La Bandera Roja. Sin embargo, el gobierno del SPD y el USPD se desintegró a finales de diciembre de 1918 cuando el USPD abandonó la coalición en protesta por los compromisos adquiridos por el SPD con la antigua clase dirigente, los junkers (terratenientes) y los capitalistas, para “pacificar” el país.

La insurrección de Berlín

El 1 de enero de 1919 la Liga Espartaquista junto a otros grupos socialistas y comunistas crearon el Partido Comunista de Alemania (KPD), principalmente gracias a la iniciativa de Carlos Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Pese a la traición de la dirección del SPD, el auge revolucionario de las masas no se había detenido en Alemania, produciéndose entonces la insurrección de Berlín. En respuesta al levantamiento obrero y popular, el presidente de la República de Weimar, Friedrich Ebert, dio órdenes a las tropas de asalto para sofocarlo. Aplastada la insurrección, Rosa Luxemburgo y Carlos Liebknecht fueron capturados el 15 de enero de 1919, siendo asesinados ese mismo día.

Tras su asesinato, los hombres del cuerpo de asalto arrojaron el cadáver de Rosa Luxemburgo desde un puente al canal. Al día siguiente toda Alemania sabía ya que la mujer que en los últimos veinte años había desafiado a todos los poderosos y que había cautivado con su oratoria en innumerables asambleas, estaba muerta. Cuatro meses después, apareció su cadáver.

Rosa es un ejemplo hoy para todos los luchadores y luchadoras de la clase obrera y el pueblo. Hoy, seguimos rebelándonos contra las injusticias sociales y la desigualdad, luchando por una sociedad sin explotadores ni explotados.

El liderazgo ha fallado. Incluso así, el liderazgo puede y debe ser regenerado desde las masas. Las masas son el elemento decisivo, ellas son el pilar sobre el que se construirá la victoria final de la revolución. Las masas estuvieron a la altura; ellas han convertido esta derrota en una de las derrotas históricas que serán el orgullo y la fuerza del socialismo internacional. Y esto es por lo que la victoria futura surgirá de esta derrota. ‘¡El orden reina en Berlín!’ ¡Ah! ¡Estúpidos e insensatos verdugos! No os dais cuenta de que vuestro ‘orden’ está levantado sobre arena. La revolución se erguirá mañana con su victoria y el terror asomará en vuestros rostros al oírle anunciar con todas sus trompetas: ¡Yo fui, yo soy, yo seré!”. (Rosa Luxemburgo sobre la insurrección de Berlín y su derrota)

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