Nos ven crecer y no lo pueden entender

(Por Belén Spinetta) Los ojos del mundo miran asombrados lo que sucede en el último país del mapa de América Latina.  Miles y miles de mujeres nos juntamos cada año en Argentina para vivir durante tres días nuestro Encuentro Nacional, un espacio que nació hace 34 años y no para de crecer.  Un fenómeno que para muchas personas no tiene explicación.

“Dijeron que no salgamos solas y vinimos todas”, escribe Maira en su muro de Facebook. Como ella,  muchas compartimos los ecos de los que no dejó este encuentro. En un país donde una de nosotras es asesinada cada 26 horas, hay tres días en los que nos sentimos completamente seguras. La libertad es un capital ajeno para muchas, pero durante los Encuentros podemos ser un poquito más libres.

Razón de ser

Lo que para muchos no tiene explicación, la tiene. Estos espacios nacieron hace 34 años con una premisa: que las mujeres nos encontráramos entre nosotras y que podamos hablar de nuestros sufrimientos y experiencias sin que la voz de una valiera más que la de otra.  Sin jerarquías -ni académicas, ni de clase, ni de ningún tipo- y por eso sentaron los principios que hasta el día de hoy se sostienen: autoconvocado, federal, autosostenido, autofinanciado, plural y democrático.

Por otra parte, más de 300 mujeres de la ciudad de La Plata se pusieron al hombro la organización del Encuentro más masivo de la historia de los Encuentros Nacionales de Mujeres. Una tarea que llegó a parecer inalcanzable pero que se concretó con el éxito plasmado en las que marchaban emocionadas, en los cantos de las pibas y en los abrazos de agradecimiento que recibían en las calles las que portaban la pechera de la Comisión Organizadora. Más de 55 mil mujeres alojadas en escuelas, clubes y facultades, cientos de aulas para que funcionen los talleres y más de 90 actividades culturales. Al menos 15 cuadras en la marcha contra los travesticidios y transfemicidios, y más de 200 mil mujeres en la marcha del Encuentro del día domingo.

Que no nos callen la voz

Pero la principal razón de por qué estos espacios se sostienen hace tanto tiempo no es ni el agite, ni el glitter, ni las batucadas –que sin duda son importantes-, son los talleres que se han transformado en el corazón de los encuentros.

Alejandra tiene 37 años, vive en La Plata y por primera vez fue a un Encuentro. Participó del taller de “Mujer y Familia”, el primer día no pudo hablar, el segundo sacó su histórica para afuera: la pérdida de un hijo, la soledad en la crianza, el reconstruir lazos, el dolor, la angustia y el renacimiento.  Clara tiene apenas 17 años pero hace dos que participa de estos espacios, esta vez eligió el taller de “Mujer y relación con el cuerpo”: en la voz de otras sintió su reflejo, el peso de los estereotipos de género y las consecuencias sobre la autoestima de las mujeres. Martha estuvo como hace 7 años en el taller de “Mujer y Organización barrial”: lo coordinó como otras veces, participaron más de 70 compañeras que contaron cómo le hacen frente al hambre, la pobreza y desocupación a las que las somete este gobierno. Y podríamos seguir contando historias de lo que pasó en esas aulas que desbordaban, en las rondas que se armaban en los pasillos, en las que buscaron un rincón debajo de un árbol pese a la lluvia…pero no alcanzarían las palabras.

Marcha del 34° Encuentro Nacional de Mujeres en La Plata – 2019

Disputas y subjetivismos

El Encuentro crece porque se juntan la fuerza de las pibas que protagonizaron la marea verde, con la persistencia de las “viejas encuentreras”, con las mujeres de barrio que se organizan todo el año para poder llegar hasta acá,  con la irrupción de las identidades disidentes y de las nuevas temáticas que conmueven al movimiento de mujeres y feminismos más grande del mundo.

Y mientas todo eso pasa, algunos grupos prefieren poner el eje en lo que nos divide y no en lo que nos une. Ese es el punto de partida de la discusión sobre el cambio de nombre del Encuentro, sin desconocer que es un debate legítimo entre las que participan del Encuentro, pero teniendo en cuenta que no hay unanimidad sobre este punto y que la amplia mayoría de los talleres (que son la instancia más democrática de los encuentros) no lo discutió.

Dividiendo operó durante todo el año  la Campaña Somosplurinacional, atacando a la comisión organizadora y afirmando que el nombre del Encuentro se había cambiado. Pero lo que es peor aun, arrogándose la voz de las mujeres pertenecientes a las 37 naciones y pueblos originarias que habitan este suelo.  Algo similiar sucede con el movimiento de la diversidad de lesbianas, travestis y trans que en los hechos son parte del Encuentro hace muchísimo tiempo, pero que en nombre de todas las que lo integran una parte aparece como la voz cantante.

Compañeras del Taller de Mujeres de los Pueblos Originarios

Peor aún es el rol de algunos medios de comunicación que, luego de que San Luis fuera elegida como próxima sede afirmaron que se había definido el cambio de nombre. Una falacia y un mal ejercicio de la profesión ya que no hubo una instancia en la que se dirimiera esta cuestión, el debate sigue y debe seguir madurando en los talleres.

A su vez, quienes afirman que el Encuentro “ya cambió de nombre” no se tomaron el trabajo de conocer que discutió el taller de Originarias donde la abrumadora mayoría se negó al cambio de nombre, o las distintas comisiones del Taller 1 “Mujer y Encuentros Nacionales”, donde sucedió lo mismo; tampoco vieron el acto de cierre donde muchísimas gritaban “no se cambia, no se cambia”, como respuesta a quienes intentaban forzar una votación en una instancia que no representa a todas las que participan.  Habrá que esperar las conclusiones para poder dar una apreciación más exacta sobre este punto.

Dicen “lo que no se nombra no existe”, pero no reclaman que las campesinas o las obreras estén representadas en el nombre. Entonces para ellas, no existen.  Y tampoco existen las voces de las que se expresaron en el taller de originarias como Sol: “Cuando me preguntan si me invisibilizaron y si veo la necesidad del cambio de nombre no puedo dejar de decir que todo lo contrario: me destaparon y me encontraron y me vi yo misma como mujer mapuche capaz de armar junto a mis hermanas estos eventos tan importantes para las mujeres (…) Mi familia mapuche me dio mi identidad mis compañeras de los encuentros nacionales de mujeres muchas herramientas para dar vuelta este sistema patriarcal e imperialista, pero juntas porque ellas no me invisibilizaron jamás…quienes invisibilizan un estado plurinacional son los gobiernos”.

Luisina coordinó el taller de Lesbianismo y afirmó: “Dos días donde compartimos experiencias, nos enojamos, nos emocionamos, nos unimos y salimos fuertes. No hubo lugar para debates que quieren “dar por arriba”. Dejen de hablar en el nombre de la Diversidad, que tenemos voz propia. Mujer lesbiana orgullosa. No hay closet en el que pueda entrar tanto amor y tanta lucha”. Ella no acuerdo con el cambio de nombre, pero para una parte NO EXISTE, no la nombran.

Y tampoco existe entonces Ayelén, lonko de una comunidad ranculche de La Pampa: “estoy cansada de leer y escuchar que hablen de nosotras como si nosotras las originarias no tuvieramos nuestra voz propia. Desde el año pasado en el taller de mujer y pueblos originarios venimos planteando que no necesitamos que ninguna mujer nos represente, ni hable, ni decida, ni nos imponga que es lo que tenemos que hacer, y mucho menos que hable en nombre de toda una Nación o Pueblo originario”. Enfatiza además que “reconocemos que este encuentro siempre fue plurinacional y nos ha dado un espacio para poder debatir y compartir con diferentes hermanas, mujeres, lesbianas, trans, travestis y disidencias nuestras problemáticas no solo en nuestro taller sino que además en todos los talleres que se realizan año a año”.

Compañeras del Taller n° 1: Encuentros Nacionales de Mujeres

San Luis nos espera

Pese a las disputas y los debates, el Encuentro Nacional de Mujeres de la Plata fue exitoso: el más masivo de la historia y opositor a las políticas del gobierno de Macri. El lunes, en un impresionante y masivo cierre en el playón del Estadio Único se pusieron en consideración las diferentes propuestas de sede: Santiago del Estero, Capital Federal, Tucumán y San Luis. La capital puntana fue elegida por mayoría como próxima sede del 35 ENM. “En San Luis las mujeres también luchamos y tenemos faros violetas que nos guían: Virginia Bolten, esa feminista combativa que peleó por los derechos de las mujeres y de todo el pueblo trabajador; Enriqueta Lucio Lucero y otras ocho docentes que protagonizaron en San Luis la primer huelga docente, y tantas otras que los libros de historia han invisibilizado”, señalaron entre otras cosas mientras abajo del escenario las lágrimas de emoción brotaban de los ojos de las participantes. El Encuentro Nacional de Mujeres SOMOS TODAS porque así lo demuestra la historia y la práctica concreta. Y seguiremos defendiendo su carácter en San Luis, para seguir escribiendo la historia del movimiento de mujeres más grande del mundo.

Elección de la sede del 35° Encuentro Nacional de Mujeres

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