Sin Reformas y Sin Demoras: Que Sea Ley

Compartimos la intervención completa de Belén Spinetta en el Plenario de Comisiones del Senado de la Nación.

Belén expresa la voz de miles de mujeres que luchamos día a día para seguir conquistando derechos. La periodista especializada en género y referente de la Juventud del Partido del Trabajo y del Pueblo, fue convocada por la Senadora rionegrina Magdalena Odarda.

“Quisiera comenzar señalando que nos encontramos ante un momento histórico en nuestro país. Las mujeres rompimos el silenció y nos volcamos masivamente a las calles para reclamar todos los derechos que aún se nos niegan. Nuestras voces se amplificaron como nunca: nos plantamos contra la violencia femicida, nos plantamos contra el abuso sexual y el acoso, y venimos a exigir el derecho a decidir sobre nuestro cuerpo y que en el cumplimiento de ese derecho no paguen con sus vidas las mujeres que no pueden acceder a un aborto seguro.
No hubiera sido posible llegar hasta acá sin la existencia de más de 13 años de Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito. Tampoco sin la masividad y continuidad de 32 Encuentros Nacionales de Mujeres – esos que decimos que son únicos en el mundo y que hacen que algo cambie en cada una de nosotras. En esos Encuentros se fue gestando la campaña que hoy es motor de esta lucha. Y por supuesto, sin la práctica de esas mujeres que mucho antes empezaron a poner en la agenda pública esta problemática como fue la formación de la Primera Comisión por el Derecho al aborto en 1987.
No puedo dejar de nombrar a mi compañera, Clelia Iscaro, integrante de la primer comisión organizadora de los Encuentros de Mujeres y quien también fue fundadora de la Campaña por el derecho al aborto, empujando y ayudándonos a las jóvenes a que tomemos en nuestras manos esta pelea. Ella no nos puede acompañar por problemas de salud, pero está en todas nosotras.
Esa militancia de años es la que se conjugó con la potencia de las pibas jóvenes, las que llevan el pañuelo verde colgado en la mochila. La que se cruzan en las calles, en los colectivos, en el subte o en el colegio y se reconocen cómplices en la lucha. Esta es una lucha que no distingue divisiones generacionales sino que nos encuentra a todas unidas y hermanadas.
Quisiera recordar, senadores y senadoras, que la Campaña por el Derecho al aborto ha enarbolado una triple consigna que expresa la integridad de nuestra demanda: Educación Sexual para decidir, anticonceptivos para no abortar y aborto legal para no morir.
Para todas las mujeres, el derecho a elegir libremente la maternidad –cuando y cuantos hijos tener-, implica conocimiento, información, acceso a los anticonceptivos, y, en última instancia, poder abortar sin poner en riesgo nuestra vida, nuestra salud física y psíquica. Hoy el Estado no garantiza plenamente ninguna de esas instancias, porque la Educación Sexual Integral no llega a todas las escuelas, no es prioridad de este gobierno y queda en manos de la voluntad o convicción de las y los docentes. Porque los anticonceptivos faltan en centros de salud, hospitales y salitas barriales, como me cuentan las mujeres de las organizaciones sociales.
La primera vez que tuve contacto directo con la realidad del aborto fue a los 18 años, hoy tengo 33. Un método anticonceptivo falló y una amiga de mi misma edad decidió interrumpir ese embarazo que le generaba angustia y desesperación al verse ante la posibilidad de una maternidad no deseada. Pudo abortar en una clínica privada, en una ciudad turística del sur de nuestro país. Abortó sin peligro para su vida, pero igual fue sometida al maltrato y la humillación que emanan de la doble moral de quienes dicen defender la vida y hacen plata a costa de nuestras decisiones.
La última vez que tuve contacto con esta realidad, hace pocos meses, fue más cruda, una joven de una villa de Capital Federal, 19 años, madre de dos nenas, falleció producto de las complicaciones derivadas de un aborto casero. Como éstas, podría contar decenas de historias. Pero sólo con escuchar las historias de Ana María Acevedo, LMR o María Campos, extensamente relatadas, debería alcanzarles para legislar a favor de las mujeres.
Como ya se dijo en el debate en la Cámara de Diputados, el aborto en la Argentina es una realidad. No estamos discutiendo “aborto si” o “aborto no”, no estamos dirimiendo un “river-boca”. Lo que estamos discutiendo es que el aborto deje de ser clandestino. Si el aborto se mantiene en la clandestinidad, las que seguirán muriendo serán las mujeres pobres. Este no es un debate sobre creencias personales, sean estas morales o religiosas. Estamos hablando de Política Pública.
Si el aborto se mantiene en la clandestinidad, las mujeres seguiremos buscando las formas y mecanismos para poder interrumpir el embarazo no deseado…lo seguiremos haciendo, solas o acompañadas. Cuando una mujer evalúa y determina que le es imposible continuar con su embarazo, obligarla a seguir adelante e imponerle la maternidad forzadamente, implica una violación de sus derechos humanos.
Las más castigadas por la clandestinidad del aborto son las mujeres pobres y las jóvenes. Las que mueren son esas mujeres que hoy están peleando contra el hambre en los barrios y en las villas. Esas mujeres golpeadas por avance del ajuste y la desocupación. Sobre las que recae todo el peso de la doble opresión que sufrimos la mayoría de las mujeres, por nuestra clase y por nuestro género.

La sola despenalización no alcanza, necesitamos que el Estado garantice el acceso a la interrupción voluntaria del embarazo sin que se ponga en riesgo nuestra vida.
El movimiento de mujeres y feminista ha ido buscando alternativas para enfrentar la clandestinidad del aborto, acompañándonos y ayudándonos a ejercer nuestro derecho. El Estado se tiene que hacer cargo, tiene que dejar de mirar para un costado.
Senadores y senadoras. Las mujeres no podemos esperar. Las cientas de personas que pasaron por las audiencias en diputados, y las que venimos a hacerlo aquí hemos dado argumentos insoslayables. Al recinto debe llegar la media sanción que viene de la Cámara de Diputados, sin modificaciones. Es el resultado de un debate profundo, de la puesta en común de miradas diversas y responde a la demanda sostenida en las calles.
Esperamos que este Senado esté a la altura del tiempo histórico en que le toca legislar. Salden esta deuda que la democracia tiene con nosotras. Las mujeres venimos avanzando, venimos cuestionando el rol de subordinación al que se nos ha relegado. Somos sujetas de derechos, no somos objetos, ni envases. Esta marea verde, esta ola verde, efectivamente…es imparable. Nosotras somos dueñas de la mitad del cielo, vamos a tomarlo por asalto y vamos a conquistar que el aborto sea legal en la Argentina. Que sea ley!”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s