Manuel Belgrano

Patriotismo, Reforma Agraria, Industrialización, Educación, Revolución, Lucha Armada, Honestidad; todas esas ideas se conjugan en el creador de la bandera nacional.

Batallas por la historia

El gobierno de Macri hace un uso perverso de la historia: por un lado, quita a los próceres de los billetes reemplazándolos por animales autóctonos “que no generen divisiones”, y por otro, vacía las hazañas patrióticas de su contenido revolucionario, como cuando el presidente se lamentó ante el Rey de España por la “angustia” que seguro habrían sentido los patriotas al independizarse. Esto no es porque nos gobierne un grupo de ignorantes. El grupo Macri está compuesto por un sector de las clases dominantes históricas en Argentina; no sólo burgueses intermediarios sino también grandes terratenientes, que construyeron su fortuna aplastando el lado más revolucionario de nuestra independencia: en 1810. Necesitan cubrir la historia de un manto de armonía que oculte los conflictos y no sea ejemplo para las luchas populares actuales.
Por eso es que hoy necesitamos levantar con todo a nuestros patriotas de la independencia.

Belgrano estudió abogacía en España y volvió a vivir a estas tierras, ocupando un puesto en el Consulado desde muy joven; desde ahí, impulsó políticas (que con la administración colonial no fueron llevadas a cabo) para fortalecer la educación pública y popular, el fomento de la industria y artesanía local, y divulgó posiciones que entendían que la miseria de estos reinos se debían a una mala distribución de las tierras; es decir, estaba a favor de una reforma agraria para que la tierra se trabajase en su totalidad y de esa manera se incrementase la riqueza producida. Durante las invasiones inglesas, no se rindió ante los enemigos como hicieron muchos funcionarios, y se sumó a los Patricios, tomando las armas para defender su Patria, y comenzando el camino que desembocaría en la Revolución. En las jornadas de Mayo de 1810 fue parte del sector revolucionario que empujó la creación de la Primera Junta de Gobierno, y que no dudaría en usar las armas de las milicias de ser necesario. Luego, para garantizar el triunfo del primer gobierno patrio, se puso al mando de diversas expediciones militares, como al Paraguay y al Norte; en 1812, en Rosario, para enfrentar a las tropas realistas que resistían desde Montevideo.

Creó la bandera celeste y blanca, como símbolos de libertad e Independencia, por lo que se ganó los retos de Rivadavia desde el gobierno del Primer Triunvirato: en Buenos Aires todavía flameaba la bandera española, y estaba en lucha si íbamos a ser independientes o no.

De haber triunfado en la lucha por ver quién dirigía la revolución, otra habría sido nuestra historia, ya que esas ideas representaban lo más progresivo del momento: un sector burgués que estaba dispuesto a terminar tanto con la montaña colonial como con la feudal. Don Manuel murió en 1820, con mucho honor a cuestas y en la más absoluta pobreza, ya que despreciaba el enriquecimiento de los dirigentes.

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